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Canalice las energías de sus hijos e hijas este verano... evite los peligros del ocio

Por: Ana Ilsa Rivera Ramos, Doctora en Educación
06 / jun / 2014

 Durante el verano, los días no son iguales al resto del año.  La presencia de hijos(as), nietos(as), sobrinos(as) y demás parientes inunda nuestros hogares de voces y movimiento.  Los(as) mismos(as) jovencitos(as) que “no pueden esperar a que llegue el verano” y que exclaman con emoción un “¡por fin!” durante ese último día de clases, son los(as) que, pasadas dos semanas, nos enfrentan con la pregunta más temida de todo padre o madre:  “Mami (Papi), ¿qué hago? ¡Estoy aburrido(a)!”

El buen uso que, tanto nosotros(as) como nuestros(as) hijos(as), podamos darle al tiempo, principalmente durante el verano, sin lugar a dudas nos presenta un gran reto.  Es importante saber cómo manejar a estos(as) niños(as) y jovencitos(as) que no tienen nada que hacer… niñez y juventud en tiempos de ocio.

El diccionario define el ocio como el tiempo libre de una persona… una total omisión de la actividad.  Nuestros(as) niños(as) y jóvenes han estudiado fuerte durante 10 meses y merecen un período de descanso.  Tanto los(as) que estudian como los(as) que trabajamos necesitamos tener momentos donde no hagamos nada.  Pero, cuando el tiempo libre se prolonga y se convierte en ociosidad perenne, la definición cambia.  La ociosidad, dice el diccionario, es el vicio de no trabajar.  El(La) ocioso(a) es el(la) que padece este vicio.  Se convierte en inútil, no da fruto, ni realiza actividades provechosas.  Una actividad necesaria como es el descanso, al llevarse al extremo, se convierte en un vicio que puede tener consecuencias negativas.

Lo ideal es que su hijo o hija participe en uno de los varios campamentos certificados que se ofrecen durante el verano.  Pero los que, por la razón que sea, permanecen en sus hogares, necesitan un programa de actividades.

Prepare un plan junto a sus hijos(as).  Reúnase con los(as) niños(as) y jóvenes y hagan un estudio de necesidades.  Puede realizar una visita a un parque cercano, motivarlos a practicar  algún deporte o  hacerlos partícipe de actividades recreativas.  Invítelos(as) a reorganizar su cuarto.  Planifique con ellos(as), involúcrelos(as), tómelos(as) en consideración.  Hágales sentir que sus opiniones son importantes.  Juntos, asegúrense de incluir tiempo para todo.  Diez y seis horas al día dan para ver televisión, jugar, descansar y realizar tareas provechosas.  Tenga en mente que los(as) niños(as) y los(as) jóvenes están llenos de energía.  Si, por culpa de la ociosidad, esas energías se acumulan durante semanas y semanas, pueden canalizarlas en actividades contraproducentes.

Promueva la ética del trabajo desde que los niños y niñas están pequeños(as).  No es que usted vaya a depender de ellos, sino que ellos y ellas puedan colaborar con usted y aprendan a usar su tiempo libre de forma provechosa.  De esta forma, se sentirán valiosos(as) y necesarios(as).  

Durante este verano canalice las energías de sus hijos(as).  Evite los peligros del ocio y promueva la unión familiar.

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