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Cómo prevenir el suicidio en adolecentes

Por: Dra. Arlene Martínez Nieto
01 / sep / 2014

La conducta suicida es un síntoma complejo. La persona que lo presenta puede experimentar una influencia significativa de diversos factores socioculturales, manifestar  condiciones médico psiquiátricas, experimentar eventos de vida de estrés y/o tener un pobre ajuste social.  Enfatizo en que esta conducta es un síntoma y no un trastorno psiquiátrico.  Los factores que se ven involucrados en su manifestación son muchos y variados.  Condiciones como la depresión, el abuso de sustancias (alcohol y otras drogas), así como los trastornos de conducta, personalidad y desarrollo,  los factores biológicos y hasta el estrés y el funcionamiento social del adolescente son factores que aumentan las probabilidades de exhibir esta conducta.


Uno de los pasos más importantes para el tratamiento es delinear las motivaciones para el acto suicida.  Estas pueden ser conscientes o inconscientes. Los motivos comunes para que un adolescente intente el suicidio son:


1. las pérdidas (noviazgo o separación de los padres);

2. el coraje o los sentimientos de venganza en respuesta a frustraciones;

3. los sentimientos de culpa excesivos e intensos;

4. el deseo de causarle a otro(s) sentimientos de culpa, que incluye las amenazas impulsivas de suicidio; 

5. y, sufrir trastornos psicóticos que ocasionan profundo dolor psíquico y desmoralización.


El acto suicida de un adolescente puede ser impulsivo y sin previo aviso.  El tratamiento es complejo y requiere la implementación simultánea de múltiples modalidades terapéuticas.  Estas se dirigen a todas las posibles causas o factores que aumentan el riesgo suicida, incluyendo: 

• la presencia de psicopatología en los padres o cuidadores; 

• los ambientes sociales y familiares disfuncionales o caóticos; 

• eventos traumáticos recientes o en etapas tempranas del desarrollo; 

• abuso de sustancias; historial de maltrato; disfunción en el área académica; 

• pobre manejo del coraje; 

• pobre control de impulsos; 

•  el tratamiento de condiciones médico-psiquiátricas primarias, entre otros.

¿Qué hacer?


1. Busque ayuda.  Si la situación del adolescente es impredecible, requiere hospitalización psiquiátrica de emergencia.

2. No tema recurrir a la hospitalización psiquiátrica. El hospital psiquiátrico provee un ambiente seguro, predicable y con estructura, así como la disponibilidad consistente de personal altamente cualificado para prover atención inmediata e intervenciones terapéuticas siete días a la semana, 24 horas al día. El ambiente del hospital también logra remover, transitoriamente, al(a la) adolescente de un ambiente familiar, social o escolar muy desorganizado y que provoca ansiedad, ofreciéndole a él(ella) y a sus familiares herramientas terapéuticas para la prevención del comportamiento suicida.




La autora es psiquiatra de niños y adolescentes en práctica privada y facultativa del

Hospital Panamericano.  Para consultas, favor llamar al (787)285-1900.

Para ayuda puede llamar al Hospital al (787)739-5555 o gratis al 1-800-981-1218.


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