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La violencia doméstica y su impacto en los(as) niños(as)

Por: Cora Arce Rivera, Directora Ejecutiva, Casa Protegida Julia de Burgos
17 / mar / 2014

La violencia doméstica es un problema que afecta la vida de miles de niños y niñas en nuestro país. La convivencia en un hogar donde existe una guerra verbal y física entre papá y mamá trae consecuencias altamente negativas para ellos(as).

Se calcula que ocho de cada diez niños(as) que viven en estos hogares están conscientes de que existe la violencia y que cerca del 50% repetirán la conducta del agresor o de la víctima. En muchas ocasiones, los niños y las niñas se convierten, a su vez, en víctimas directas porque también son violentados(as); o en víctimas indirectas porque, aún cuando no reciben el golpe directamente, se ven afectados(as) por la situación de violencia que ocurre en su hogar.

Son muchos los comportamientos que pudieran estar presentándose en los(as) niños(as) y adolescentes que viven situaciones de doméstica. Entre éstos:

  • tristeza
  • consumo de drogas legales e ilegales
  • problemas al dormir
  • retraimiento o apego excesivo
  • problemas de salud y en la escuela
  • expresiones de coraje inapropiadas
  • irritabilidad
  • regresiones
  • miedo o terror
  • conductas delictivas o ilegales
  • conductas violentas
  • cambio en los patrones de alimentación
  • poca capacidad para asumir
  • responsabilidades
  • sentimientos de culpa

La señal más clara que deja la violencia en cualquier niño(a), de cualquier edad, es la evidencia física, la marca que queda tras un mal golpe de parte de la madre o el padre. Aún así, hay otros golpes que no dejan marca física y que son tan duraderos y afectan a corto y largo plazo, igual o aún más que los golpes físicos.

Ningún padre o madre debe permanecer en un lugar donde impere la violencia doméstica, por las consecuencias que tiene sobre su persona (ya sea él o ella) y por los efectos dañinos que tiene este comportamiento sobre los hijos y las hijas. Sin embargo, puede que hayan circunstancias que no permitan salir, de momento, de la situación. Cuando esto ocurre, hay medidas que se pueden tomar para apoyar y proteger a los niños, las niñas y los adolescentes del hogar. Existen varias cosas que se pueden hacer cuando nos enfrentamos a la realidad de tener niños(as) que viven o han vivido en un hogar donde hay violencia doméstica. Entre éstas están:

  • dejarles saber que ellos(as) no son culpables de la violencia
  • darles espacio para que expresen sus sentimientos y hablen del abuso que han vivido
  • ayudarlos(as) a crear un plan para garantizar su seguridad e identificar un espacio seguro donde ir cuando haya peleas
  • reconocer que sus comportamientos inapropiados pueden ser producto de la situación que están viviendo y ayudarlos(as) a superarlos
  • establecer normas y rutinas que los(as) ayuden a tener estabilidad
  • recomendarle a la víctima que recurra a los tribunales o a un albergue de emergencia
  • buscar ayuda profesional para la víctima y los(as) niños(as)

La violencia doméstica se puede prevenir. Todos(as) somos(as) responsables de crear una cultura de paz y respeto. Debemos criar a nuestros niños y a nuestras niñas de modo que valoren la igualdad y reconozcan la importancia de tolerar la diversidad. Esto incluye proveer oportunidades para que asuman responsabilidades no sexistas y que comiencen a entender que todos(as) somos iguales en derechos y responsabilidades, aunque seamos diferentes en muchas otras cosas.

También es importante que nuestros(as) niños(as) y nuestros(as) jóvenes cuenten con espacios donde puedan:

  • hablar sobre la violencia
  • analizar cómo la violencia impacta la forma en que construimos lo que es ser un hombre y ser una mujer
  • evaluar cómo podemos manejar nuestras diferencias y cómo desarrollas estrategias de negociación

Es importante que recordemos que la violencia doméstica no es un asunto privado. Nos afecta a todos y a todas. Si eres víctima de este mal social no sufras en silencio, ármate de valor, confía en ti y busca ayuda para ti y tus hijos(as). Un padre o una madre tiene la obligación de buscar o construir un espacio de paz, un verdadero hogar para sí y los suyos.


Casa Protegida Julia de Burgos, Inc. es una organización de base comunitaria que fue creada hace 30 años con la misión de brindar albergue, protección y apoyo a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, así como a sus hijos e hijas, a los fines de ayudarles en el desarrollo de autonomía personal y autosuficiencia, y promover una sociedad libre de violencia donde prevalezca la igualdad y el respeto, y donde se reconozca el derecho que tienen las mujeres y los niños y las niñas a vivir en paz. Para información puede comunicarse al 787-723-3500, 24 horas al día.

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