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Discipline con amor y promueva la paz

Por: Ana Ilsa Rivera, Ed.D.
28 / ene / 2014

El amor es el sentimiento más puro, noble y desinteresado que un ser humano puede experimentar. Cuando nuestras acciones responden al amor, se minimizan los problemas y se alivian las tensiones, lo que facilita el diálogo y el consenso.

El amor no está reñido con la disciplina, al contrario, disciplinar a nuestros hijos(as) es una gran muestra del amor que le profesamos. Está en nosotros(as) clarificar lo que significa este concepto y hacerlo parte integrante de las acciones diarias que requiere nuestra tarea como padres, madres o encargados(as) responsables.

Cuando disciplinamos con amor establecemos límites dentro de los cuales nuestros(as) niños(as) aprenden a confiar en sí mismos(as), a controlarse y a sentir interés de cuidar por los(as) demás. Una disciplina efectiva es flexible, se adapta al nivel de desarrollo del(de la) niño(a) y fomenta una relación de apoyo entre padres, madres e hijos(as). Es importante que al disciplinar enfoquemos en la recompensa del comportamiento efectivo o deseable a la vez que establecemos estrategias para reducir o eliminar el comportamiento problemático.

Algunos consejos para establecer un sistema de disciplina en nuestro hogar son:

  • Antes que nada, es importante que los padres, madres o encargados(as) de la disciplina del(de la) niño(a) hablen y estén de acuerdo sobre la manera en que se manejará la conducta y se establecerán las reglas.
  • Asegúrese que sus hijos(as) saben lo que usted espera de ellos(as). Reúnanse y explíqueles la importancia de las reglas. Escúchelos(as). Como en todo contrato, ambas partes deben entender y estar de acuerdo para que el plan de disciplina sea efectivo.
  • Procure que las reglas sean razonables. Luego de escuchar a sus hijos(as) y discutir su plan de disciplina, establezca reglas que usted sepa que sus hijos(as) puedan cumplir. Sea flexible. Esté consciente del nivel de desarrollo de sus hijos(as). Hay reglas que un(a) adolescente puede seguir, pero que serían muy difíciles para un preescolar y viceversa.
  • Respete a su hijo(a). Háblele como quisiera que le hablaran a usted si alguien estuviera disciplinándolo(a). No recurra a poner etiquetas, gritar o decir algo irrespetuoso. De esta forma estará fomentando ambientes de paz en su hogar.
  • Modele un comportamiento positivo. Decir “haz lo que yo digo, no lo que yo hago,” rara vez tiene buenos resultados. Sus hijos(as) aprenden imitándolo(a). Si quiere que sean puntuales, no llegue tarde. Si quiere que sean organizados(as), mantenga sus cosas recogidas. Si quiere que lo(a) respeten, respételos(as).

Nuestros(as) niños(as) aprenden al ver lo que los adultos significativos en su vida hacen. Por esta razón, un buen plan de disciplina comienza cuando los adultos examinamos nuestras propias acciones para, entonces, modelarle a nuestros(as) hijos(as) lo que conviene y lo que no. Pero tenemos que empezar por nosotros(as).

Nuestros(as) hijos(as) son nuestro mayor tesoro. Al guiarlos(as) con amor, fortaleceremos nuestros lazos como familia y, juntos, aprenderemos a resolver las situaciones con compasión, tolerancia y paz. ¡Fomentemos la paz, disciplinemos con amor!


En ANISA, Inc. nos preocupamos por todos los adultos que intervienen en la crianza de un niño o una niña. Con esto en mente, hemos desarrollado la serie ¡Auxilio! ¿Qué hago con mis hijos(as)? El cuaderno número dos de esta serie trabaja el tema de la disciplina y contiene mucha información de gran ayuda.

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