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La comunicación: base fundamental de la educación sexual en el hogar

Por: Ana Ilsa Rivera, Ed.D.
18 / feb / 2014

La educación sexual en el hogar puede ser un tema difícil para muchos padres, madres o encargados(as). Pueden tener dudas, preocupaciones y preguntas sobre cómo y cuándo hablar con sus hijos(as) sobre temas de sexualidad. Quizás tú seas uno(a) de ellos(as) y te preocupe ofrecerles información incorrecta, estimular con tus conversaciones el inicio temprano de las relaciones sexuales o lastimar su inocencia.

Hoy día, más que nunca, tus hijos(as) son influenciados(as) sobre estos temas desde muy temprana edad. La televisión, la internet, la música, las amistades y los ejemplos de la gente adulta son, en muchas ocasiones, sus principales educadores(as) sexuales. A través de estos medios se envían mensajes poderosos y muchas veces distorcionados y falsos sobre la sexualidad. Muchas familias entienden esta realidad, pero no se sienten capaces o preparadas para educar a sus hijos(as) en esta área de la vida.

Para comenzar o mejorar la educación sexual en tu hogar, es imprescindible que establezcas una relación de confianza y afecto que promueva una comunicación abierta sobre este tema. Los(as) niños(as) y adolescentes necesitan confianza y afecto para hablar, hacer preguntas y compartir experiencias relacionadas con su sexualidad.

Para fomentar la comunicación honesta y sincera con tus hijos(as):

  • Ofréceles muestras de amor y cariño. Acércate con besos, abrazos, caricias, sonrisas y palabras de afecto.
  • Comparte sus vivencias e interésate por sus actividades, amigos(as) e intereses.
  • Respeta su intimidad y guarda confidencialidad en sus asuntos en la medida en que sea posible.
  • Evita dar sermones o interrumpir sus planteamientos, gritar o humillar.
  • Pregúntales diariamente por sus experiencias, problemas o situaciones.
  • Comparte con ellos(as) tus experiencias y vivencias.
  • Déjalos(as) opinar y participar en las decisiones y situaciones que se dan en el hogar en la medida en que sea posible.
  • Explícales tus decisiones y acciones, especialmente aquellas que los(as) afecten directamente.
  • Escúchalos(as). Hazles saber que te interesas por ellos(as) y te importa lo que les sucede y cómo se sienten. Demuéstrales que te importan sus asuntos, sus preguntas y dudas.
  • Aprovecha los momentos oportunos para dialogar sobre temas relacionados a la sexualidad. Selecciona momentos como: al escuchar música, al ver o discutir noticias o películas de interés, al dialogar sobre alguna situación personal que ocurre en el cuerpo y la mente de los niños y las niñas mientras van creciendo.
  • Anímalos(as) a expresar sinceramente sus pensamientos y emociones. Evita sorprenderte, desesperarte o asumir cualquier postura que obstaculice el que ellos(as) verbalicen lo que sienten.
  • Mantén siempre abiertos los canales de comunicación. Haz que se sientan cómodos para hacerte cualquier pregunta.

Contesta apropiadamente sus preguntas:

  • No te hagas de la vista larga. Si no conoces la contestación, sé honesto(a), díselo y luego busca y comparte la información.
  • Escucha sin juzgar y trata de comprender el mensaje que desean llevarte.
  • Colócate en su lugar y piensa qué harías o pensarías tú.
  • Formula preguntas abiertas que estimulen la expresión de sus emociones y sentimientos.
  • Analiza cuáles son sus preguntas, qué saben del tema y qué realmente desean conocer.
  • Al dialogar utiliza palabras sencillas de acuerdo a su edad y madurez.
  • Parafresea sus ideas para verificar si entendiste el mensaje.
  • Evita ofrecer explicaciones complicadas, términos científicos difíciles, mitos o mentir.
  • Piensa qué realmente quieres decirles y cuáles valores deseas transmitir en este momento.
  • Responde a sus preguntas de forma sencilla y honesta.

Los padres, las madres o los(as) encargados(as) no tienen las contestaciones a todas las preguntas, ni conocen todos los datos informativos sobre la sexualidad. Por eso, es necesario buscar orientación, comprar libros informativos o preguntar a profesionales de tu confianza. Lo que aprendas, junto a la disposición, el compromiso y el anhelo de ayudar a tus hijos(as) serán las herramientas poderosas que les capacitarán para enfrentar las situaciones más embarazosas y las preguntas más sensitivas.

Tu deseo de aprender, tu capacidad para comunicar y el amor familiar pueden mucho. ¡Adelante!

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